Hoy queremos hablaros de lo importante que es contar con un profesional de la fotografía el día de vuestra boda. Y es que, hoy en día, algunas parejas deciden pedir a sus amigos íntimos que se encarguen de llevar a cabo el reportaje de fotos del gran día. Estos, por desconocimiento o por compromiso, en ocasiones aceptan, lo cual es un error monumental. Los invitados no disfrutan del enlace porque tienen que estar pendiente en todo momento de la cámara y el objetivo, y los novios, seguramente, recibirán unas fotos finales que distarán mucho de lo que tienen en mente.

A veces se piensa que realizar una fotografía de boda es algo tan fácil como “coser y cantar”. Actualmente todos tenemos un móvil de última generación y creemos que con el simple hecho de pulsar un botón estamos ejerciendo de fotógrafos. Y, por suerte o por desgracia, esto no es así.

Hacer una buena fotografía de boda

Un fotógrafo es una persona que se ha formado en dicha disciplina, que conoce la materia; cómo funciona la luz, qué tipo de lente utilizar en cada contexto, cómo encuadrar una imagen para que el resultado sea lo más atractivo desde el punto de vista visual, etc. Aunque hacer una fotografía de boda única y espectacular pueda parecer fácil, no lo es.

Una buena instantánea reúne una serie de condicionantes.

Algunos de los más importantes son:

Novios besándose en su boda

Jugar con la luz para obtener imágenes inolvidables:

Sin duda, lo más importante en el mundo de la fotografía es la luz. Sin ella no somos nada, sin embargo, esta puede que no siempre juegue en nuestro favor, por lo que es necesario aprender a moldearla. La luz natural es uno de los componentes imprescindibles para obtener unas imágenes únicas y especiales, pero el uso de la luz que aporta el flash también puede concedernos innumerables opciones a la hora de realizar tu reportaje de boda. Nuestro gran recorrido profesional hace que sepamos cómo actuar en diferentes ocasiones: tanto en una mañana de verano soleada, como en un frío atardecer de invierno.

Colocarse en el lugar exacto para encontrar el mejor encuadre:

El encuadre es otro de los factores determinantes a la hora de conseguir una imagen diferente. En el mundo de la fotografía existen reglas y trucos que se suelen utilizar para conseguir que algunos elementos que aparecen en las imágenes llamen más la atención que otros. Al contrario de lo que se puede creer, una buena fotografía no es aquella que muestra el cuerpo completo de una persona, o que la ubica en mitad de la instantánea. Una gran imagen es aquella que habla por si sola, transmite y te llega al corazón.

Ver más allá para lograr la mejor composición posible:

En ocasiones nos encontramos con ciertas escenas en las que aparecen muchas personas u objetos. La labor de un fotógrafo profesional es la de saber cómo ubicarse en el espacio y cómo tratar de colocar todos los elementos que aparecen delante de su objetivo para obtener una gran fotografía de boda. Una persona que no tiene conocimientos sobre la materia se ubicará delante de lo que acontezca y apretará el botón. Obviamente, el resultado será muy diferente. Este tipo de situaciones suelen darse mucho en las bodas. Es importante que sea un experto el que se encuentre detrás del objetivo para que en las imágenes del día de tu boda se distingan las emociones, y no solo se vean los peinados y tocados de aquellas personas que se acerquen a daros la enhorabuena.

Conseguir una gran calidad visual:

Otro de los puntos principales es el de realizar fotografías de boda que tengan una gran calidad visual y no estén pixeladas, por ejemplo. Aquí, además de los conocimientos técnicos que son imprescindibles para poder utilizar la cámara de forma idónea, es necesario contar un material técnico óptimo. Es importante tener en cuenta que no podemos llevar a cabo fotografías con un móvil en un contexto en el que está desapareciendo la luz, o en el que los novios se encuentran a varios metros de distancia, ya que el resultado no será el que esperamos.

Estar preparado siempre para fotografiar el momento oportuno:

Forma parte de nuestro trabajo estar pendiente de cualquier situación que pueda darse. No quitamos ojo de los protagonistas, nos movemos a velocidades insospechada; de forma disimulada para colocarnos siempre detrás suya, y conseguir la mejor fotografía de boda. Gracias a esto conseguimos capturar esa lágrima espontánea que brota por la mejilla de la novia en el momento que su padre le lanza un piropo; o esa sonrisa pícara de los amigos del novio cuando lo ven entrando por la puerta de la iglesia. Esto requiere de paciencia y de grandes dosis de experiencia. Aunque cada persona es un mundo, llevamos tantos años dedicándonos a ello que somos capaces de prever los movimientos de la pareja y sus familiares.

Como habéis podido ver, son muchos los elementos necesarios que debemos de tener en cuenta para obtener una gran imagen. ¿Quieres ver algunas de las nuestras? Pásate por la página web y echa un vistazo a las diferentes secciones.