Guía para hacer un reportaje de boda paso a paso

Siempre que las puertas del estudio se abren y aparece una pareja de novios que ha decidido contratar nuestros servicios siento algo como lo que experimenté la primera vez que pude fotografiar un enlace.

Los días previos al reportaje de boda.

Para mí es un honor, como siempre digo, poder captar uno de los momentos más bonitos y especiales en la vida de todos aquellos que se dan el “sí quiero”. Y, además de ser un honor, es una labor que llevo a cabo con mucho tesón y cuidado. Ultimo cada detalle y me esfuerzo para que todo salga a pedir de boca. No siempre es sencillo puesto que, en ocasiones, nos encontramos con infortunios propios del azar, pero nosotros ponemos todo de nuestra parte para conseguir que la experiencia de los novios durante el gran día y, por supuesto, el resultado final, sea tal y como esperan. Para ello contamos con un plan creado a medida para todas y cada una de nuestras parejas en el que la meticulosidad y exactitud se convierten en nuestra seña de identidad.

El esquema previo.

Cuando hablo con aquellas parejas que están interesadas en nuestros reportajes fotográficos de boda, siempre trato de hacerles ver que una de las cosas más importantes para poder conseguir grandes imágenes de ese día es tratar de seguir una especie de croquis. Es importante que yo sepa en cada momento qué está haciendo cada uno de los protagonistas y dónde se encuentra. Asimismo, es crucial que sincronicemos relojes –al igual que los espías de una película de ciencia ficción– y nos encontremos en cada lugar a la hora precisa. ¿Qué conseguimos con esto? Simple y sencillo. Que las parejas estén tranquilas y sepan en todo momento cuando voy a parecer por la puerta y que tengamos conciencia de la rapidez con la que pasa el tiempo, además de la trascendencia de no dejarnos llevar por banalidades que hagan que se nos olvide lo realmente importante.

Como imagino que muchos de los que estéis leyendo este post estaréis hechos un mar de dudas, a continuación quiero presentaros cuál es la guía o plan que sigo para realizar un reportaje de boda. Mi objetivo es el de tratar de haceros el camino lo más fácil posible y despejar todas vuestras dudas. Además, si hay por la sala algún fotógrafo principiante que esté comenzando con su andadura, espero que esta guía también le sirva de ayuda. ¡Vamos allá!

El día antes de la boda

Mi esquema a seguir frente a cualquier enlace es siempre o casi siempre el mismo. Este comienza el día antes de la boda. Dos son los pasos que emprendo y que no pueden faltar nunca:

  1. Preparar el equipo y ultimar todos los detalles. Es importante cerciorarse de que todas las baterías están cargadas, las tarjetas de memorias listas, los flashes, las cámaras y demás aparatos necesarios preparados, etc. Esta actividad la realizo el día anterior al evento para poder hacerlo de forma tranquila, sin presión y repasando varias veces todo lo que se necesita para, así, tenerlo todo bajo control.
  2. Poner la mente a trabajar desde el día anterior echando un vistazo a los reportajes de grandes fotógrafos internacionales. Es positivo siempre retroalimentarse de otros y buscar imágenes que nos inspiren. Estoy convencido de ello y soy fiel defensor. Al igual que en el resto de artes es importante tener referentes, conocer las obras de grandes artistas y nutrirse de sus consejos o recomendaciones. Al igual que los pintores, por ejemplo, es crucial seguir formándose y aprendiendo de los expertos para, así, conseguir ser cada vez un poquito mejor.

El día de la boda

Tras irme a la cama pronto y tratar de descansar mucho y bien, llega el gran momento: el día del enlace. Con unos nervios de acero pero con las ganas de un principiante comienza el plan. Las etapas a completar son las siguientes:

  1. Empezar con buen pie.

    1. Levantarse con margen de tiempo y tomarse un buen café mientras escuchas una de tus playlists favoritas. Es importante comenzar el día con buen pie y cargado de energía positiva. Si empezamos una nueva jornada con algún tipo de malestar, nuestra mente no estará abierta a ver y aprovechar todas las posibilidades fotográficas que aparezcan en nuestro camino y, por tanto, las dejaremos marchar. Por eso, es tan importante, sobre todo, dormir bien y liberar nuestro cerebro de cualquier idea o sentimiento que nos haga sentirnos decaídos. “¡Vamos a realizar un reportaje de boda que tiene que ser único y especial!” Eso es lo más importante en ese momento y lo que tenemos que repetirnos una y otra vez.
  2. El equipo y empezamos

    • Coger todo el equipo y cargarlo en el coche para trasladarse hasta la peluquería o centro de maquillaje donde nos encontraremos con la novia que estará dándose los últimos retoques. Es importante, para quedarnos más tranquilos, volver a echar una ojeada a todo lo que llevamos. No se tarda nada en hacerlo y evitamos futuras complicaciones.
      • Con esto no quiero decir que quepa la posibilidad de que seamos sonámbulos y nos despertemos a mitad de la noche con el objetivo de sacar algunos de los enseres que ya metimos el día anterior. ¡Mi recomendación no llega hasta ese punto! El objetivo es simplemente el de volver a asegurarnos. Puede que el día anterior estuvieras, por ejemplo, llevando a cabo la tarea de incluir todo en el maletín cuando alguien te llamó por teléfono y perturbó tu calma haciendo que, finalmente, no metieras en el bolso aquello que tenías en mente introducir. Esto sucede, y muchas más veces de las que pensamos.
  3. Primera parada, la peluquería.

    • Llegar a la peluquería o centro de maquillaje para fotografiar los últimos preparativos de la novia. Este es el primer paso del plan en el que por fin entramos en contacto con los protagonistas. Es el momento, así, de ponernos manos a la obra y de comenzar a dar lo mejor de nosotros mismos. Para mí este momento es muy importante porque nuestro objetivo es fotografiar el proceso al completo en un día tan especia, y este, podríamos decir, es el origen.
      • En estos lugares se suelen obtener imágenes muy llamativas y originales porque podemos jugar con los espacios y materiales presentes sin la presión típica de los encuentros posteriores. Además, normalmente, en este tipo de emplazamientos, la novia se presenta relajada y receptiva aún, estado que va cambiando y evolucionando a medida que van pasando los minutos y se va rodeando de sus seres queridos. Asimismo, en la gran mayoría de ocasiones nos encontramos con profesionales de la peluquería y el maquillaje abiertos y receptivos, dispuestos a echar una mano en todo lo que esté a su alcance, lo cual nos hace la tarea mucho más fácil y amena.
  4. Las fotografías en casa del novio.

    • Posteriormente, nos trasladamos hasta la casa del protagonista. El plan está elaborado así para dar tiempo a la novia para que termine de peinarse o maquillarse y trasladarse hasta su domicilio donde nos esperará para continuar con las siguientes fases. Una vez en la casa del protagonista, tras saludarlo y charlar un poco con los familiares presentes, comenzamos con nuestro trabajo. Es muy importante crear antes un ambiente cálido y de confianza para que estos se muestren de forma habitual durante el reportaje. Como decimos siempre nuestras imágenes son naturales y por tanto buscan plasmar momentos reales que tengan lugar durante dicho proceso. Si los fotografiados se sienten cohibidos sus actos, en la mayoría de casos, serán fingidos. Y es algo totalmente normal. A todos nos pasa. Si estamos en un entorno en el que no conocemos a las personas y estas nos acribillan a fotografías detrás de una cámara, finalmente, nos sentiremos coaccionados y nuestra forma de actuar no será la misma.
      • Para comenzar con el reportaje nos centramos en los enseres que el novio portará y que, seguramente, han sido regalados por personas importantes para él: gemelos, reloj, pañuelos, zapatos, cinturón, etc. Estas fotos, aunque no tienen mucho valor personal, suelen ser útiles a la hora de montar el álbum de fotos. Con ellas se crea una especie de bodegón que adorna la página en la que aparecen otras imágenes del novio vistiéndose y aporta una mayor calidad y envergadura.
      • Después, se realizan fotos mientras que el novio se viste y se coloca los complementos. Para ello, pedimos a los padres o hermanos que les ayuden. Así conseguimos imágenes emocionantes en las que los familiares lanzarán, seguramente, alguna que otra sonrisa o gesto especial que nuestros objetivos captarán. No os podéis imaginar los momentos tan divertidos que hemos vivido en este contexto. Son muchas las anécdotas y las risas que se dan detrás de las cámaras –como se suele decir–. Sin embargo, siguiendo nuestra filosofía de trabajo, tratamos que la mayoría de ellas aparezcan reflejadas en las instantáneas que tomamos. Eso será lo que haga que el día de mañana cuando la pareja vea su álbum reviva la emoción que le invadió en ese momento.
      • Cuando el novio está listo, comenzamos con las fotos de perfil con sus seres queridos. Primero, con padres y hermanos, y después con los demás familiares y amigos que hayan acudido a la casa en ese día tan especial. En este momento suele reinar el caos y la confusión puesto que todo el mundo quiere una foto con la estrella del día –algunos de los cuales aún no han llegado y hay que esperar–, hay cientos de comentarios a los que posan sobre cómo hacerlo, móviles que se cruzan delante de las cámaras, etc. Es un momento peculiar en el que la paciencia es necesaria. Sobre todo para el novio ya que tiene que permanecer inmóvil con su mejor sonrisa y esperar que pasen los minutos lo más rápido posible. Pero todo depende de la personalidad de cada uno. Hay quienes lo llevan peor y quienes disfrutan del reportaje tal y como si estuvieran posando en la alfombra roja de los Goya. Una vez que finalizamos, nos trasladamos hasta la casa de la novia.
  5. La casa de la novia.

    • Cuando llegamos a la casa de la novia llevamos a cabo un proceso fotográfico idéntico al que hemos realizado en la casa del novio. Los pasos a seguir son exactamente los mismos y las situaciones son muy similares: cremalleras que con los nervios no se cierran, etiquetas sin quitar de los trajes del padrino o la madrina, zapatos que no se encuentran, niños de arras que no quieren salir en la foto y que lloran desconsoladamente hasta que alguien les hace alguna broma, mejores amigas que no llegan porque han tenido algún problema de última hora, etc. Los contratiempos suelen presentarse y ser muy variados pero la mayoría de las novias responden ante ellos con una sonrisa. Es su día especial y ningún incidente de pequeña dimensión puede arruinárselo.
      • Para ello, nosotros nos mostramos siempre muy receptivos a todo, con nuestra mejor cara y tratando de buscar soluciones siempre. Esto es muy importante cuando los nervios están a flor de piel y hay tanto en juego. Cuando finaliza el día los novios suelen darnos las gracias por templar las emociones en momentos de crispación. Somos humanos y es normal que se produzcan ciertas situaciones en las que alguna que otra adversidad nos saque de nuestras casillas pero, para volver al estado de serenidad, es crucial que alguna persona de alrededor nos recuerde lo valioso del momento y quite trascendencia al asunto.
  6. El lugar de la ceremonia.

    • Al terminar de realizar las fotografías en la casa de la novia nos marchamos hacia el lugar donde se celebra la ceremonia. Como, normalmente, somos dos las personas que formamos parte del equipo, siempre que sea posible, intentamos que uno de nosotros haga dicho trayecto con ella en el medio de transporte que haya escogido –coche de época, de caballo, sidecar, etc., las posibilidades son múltiples–. Así podemos obtener distintas imágenes que capten el estado anímico y emocional de la futura esposa. Mientras tanto, el otro integrante se marchará de la casa de la novia un poco antes con el fin de poder fotografiar al novio mientras espera. En este momento podemos conseguir imágenes únicas puesto que el nerviosismo se palpa en el ambiente. No solo del protagonista, sino también de sus familiares. Las reacciones y los gestos y expresiones de espera son únicos en muchas ocasiones y dignos de ser captados para su recuerdo futuro.
  7. La entrada de la novia.

    • Una vez que llegamos a dicho emplazamiento (iglesia, cortijo, casería, etc.) nos ubicamos tras la novia y tratamos de hacer un seguimiento desde que entra en el lugar hasta que se encuentra con su futuro marido. El otro integrante del equipo hará lo mismo pero desde la perspectiva contraria. El propósito de este proceso es el de conseguir captar en una imagen la emoción de los novios y de los familiares y amigos de este. En ese momento, comenzaremos a movernos por la zona para conseguir fotografías desde diferentes ángulos y perspectivas. Solo tenéis que mirar los reportajes de boda que tenemos en la web para que podáis comprobar vosotros mismos las imágenes tan extraordinarias y sorprendentes que conseguimos con esta táctica.
      • Desde ese instante hasta que la pareja se da el “sí quiero” estaremos atentos y fotografiando cada movimiento para no perdernos nada. Es importante tener en cuenta que dependiendo del emplazamiento en el que tenga lugar la ceremonia las imágenes que obtendremos serán de un tipo u otro. Esto se debe a que, por ejemplo, si esta tiene lugar en una casería, nosotros tendremos más libertad de movimiento y menos restricciones en cuanto al protocolo a seguir. Algo diferente a lo que ocurre en las iglesias donde tenemos que mostrarnos más respetuosos con los pasos que damos y las acciones que emprendemos por lo que estamos algo más limitados a la hora de poner nuestra imaginación a trabajar. Aún así, sea en un lugar u otro, siempre nos las arreglamos para conseguir fotografías especiales y emocionantes en las que se puedan observar la realidad vivida.
  8. Fotografías grupales de recuerdo.

    • Después de contraer matrimonio toca el turno a las típicas fotografías de grupo en la que los protagonistas posan con sus seres queridos. En este tipo de instantáneas suele volver a reinar el desconcierto por unos minutos. Es muy difícil poner a tanta gente de acuerdo y tratar de que todos se ubiquen en un lugar idóneo para que las imágenes estén ordenadas y todos los que aparecen se vean perfectos. Parece trabajo sencillo pero no lo es. Los más rezagados se colocan detrás de los altos para no salir, las pamelas y canotiers impiden en ocasiones que se vean los que están detrás, los niños se colocan en posiciones impropias que hay que corregir para que se les vea bien, etc.
  9. Después de la ceremonia.

    • Al finalizar con las fotos de rigor, nos colocamos fuera de la iglesia, en el caso de que la boda sea religiosa, o cerca de los familiares y amigos, si no lo es, para fotografiar el “momento del arroz”. Este es uno de los instantes más bonitos y que es imprescindible retratar. Las caras de ilusión de los novios y de los más allegados son únicas. Y eso que en alguna ocasión los amigos les gastan bromas algo pesadas. Recuerdo una vez en la que estos no dejaban de echar arroz con cubos y palas. La pobre pareja estaba desesperada pero las sonrisas no se borraban de sus caras.
      • También los hay quienes no sienten predilección por dicha tradición y prefieren que lo que se tire sean pétalos de flores o, incluso, confeti. Aun así, de una forma u otra, la circunstancia es prácticamente la misma y de igual forma la interpretación de dicho momento: los novios se han dado ya el “sí quiero”, comienzan una nueva etapa en sus vidas y, para celebrar esta gran noticia se empieza con la celebración en la que un buen menú y un espectacular baile no pueden faltar.
  10. Un breve reportaje.

    • Para continuar nos desplazamos hasta algún rincón especial para realizar un breve reportaje fotográfico con imágenes tiernas y cariñosas. Una vez más os recomendamos que os paséis por alguno de nuestros posts de boda. Allí podréis ver una gran variedad de imágenes tomadas a los novios justo después de la ceremonia. Estas fotografías son especiales por muchos motivos: la pareja se siente dichosa por haber dado un gran paso en sus vidas; se encuentran plenos y radiantes de felicidad porque han compartido ese gran momento con gente que los quiere y que les desea lo mejor. Y además, están deseosos de seguir con la fiesta y disfrutar de todo lo que esta les depare.
      • En este tipo de reportajes buscamos que estos se sientan tranquilos y nos ofrezcan lo mejor de sí mismos. Lo que solemos pedirles es que se abracen, digan cosas bonitas al oído, sonrían y disfruten del momento. ¿No parece muy difícil no? ¡Solo hay que dejarse llevar y listo!
  11. El lugar del banquete de boda.

    • Más tarde, llegamos al sitio donde se realiza el banquete en el caso de que este tenga en lugar en un espacio diferente a la ceremonia. Aquí, normalmente, aunque depende del protocolo que tenga cada restaurante u organizador de eventos, en el caso que se hayan contratado los servicios de este, tratamos de fotografiar la entrada de los novios al local mientras estos se mueven al son de su canción preferida. Siempre, hay que destacar, acompañados de risas y bromas (y alguna que otra sorpresa) de sus amigos.
      • Estos momentos son muy divertidos e idóneos para obtener instantáneas originales. Como siempre todo depende de la forma de ser de los novios y de sus amigos y familiares. Pero, normalmente, la felicidad del momento hace que todos se desinhiban y disfruten como niños pequeños. ¡De eso se trata! De dejarnos llevar y ser como somos para poder conseguir imágenes que realmente nos capten y nos representen de forma fidedigna.
      • Recuerdo en una ocasión como los amigos de la novia consiguieron que estuviera presente en el banquete su perro, cuando los dueños de las instalaciones le habían prohibido la entrada de animales. Cuando esta lo vio entrar por la puerta no podía parar de llorar. Ese momento fue único e inolvidable para todos los asistentes y para ella. Hoy en día, cuando coincidimos en alguna ocasión, siempre me recuerda ese instante y me agradece el que hoy pueda disfrutar de unas fotos de infarto junto a su mascota que les recuerda una y otra vez lo grandioso de ese día.
  12. El momento del banquete nupcial.

    • Una vez que los novios se sientan en la mesa y todo se tranquiliza un poco nos echamos a un lado para dejarles algo de intimidad. Además, así, les damos tregua para que puedan comer y beber algo. ¡Aspecto muy necesario en los calurosos días de verano! A partir de este momento y hasta que tenga lugar el baile nos quedamos en una especie de segundo plano. Eso sí, estamos atentos en todo momento por si surge alguna situación que sea imprescindible fotografiar; como, por ejemplo, la entrega del ramo o de regalos por parte de los novios a los padres. Hay situaciones que son únicas y no podemos perdernos por nada del mundo, por eso tenemos los ojos puesto en mil sitios a la vez. Aún así, debo confesar, que para que no se nos escape nada necesitamos la ayuda de los más cercanos. Estos nos deben indicar qué va a pasar y cuando para que estemos preparados y listos en cualquier rincón del restaurante.
  13. El baile nupcial.

    • Cuando llega la hora del baile nos ponemos de nuevo en marcha con las pilas recargadas. Este es uno de los momentos más especiales y que más nos gusta fotografiar. Es ese el instante en el que los recién casados se lanzan sonrisas y gestos cómplices que crean un ambiente de unión único en el que los asistentes disfrutan con la emoción y ternura que se desprende.
      • Los novios han ensayado sus pasos una y otra vez y el poder mostrarlos a todos les hace muy felices. Y es normal porque, a veces, detrás de unos simples bailes de salón hay muchas horas de esfuerzo y muchas ganas de que todo salga bien. Por tanto, el verse haciéndolo estupendamente delante de los que quieren es toda una recompensa a tantas horas de insomnio y tantos quebraderos de cabeza.
  14. La fiesta.

    • Una vez que termina el baile nupcial empieza la fiesta. Durante unas horas captamos los bailes, saltos y cantos de los presentes. Es un momento de júbilo y desenfreno que nos regala imágenes muy divertidas para la posteridad. En estos instantes, normalmente, los asistentes han tomado confianza con nosotros y han perdido cualquier tipo de vergüenza por lo que se comportan de forma natural frente a las cámaras. Además, como miembros del evento, pasamos desapercibidos, por lo que dicho momento se convierte en la gran ocasión que nos permite mimetizarnos con el ambiente y realizar imágenes en las que el ritmo de la música marca el compás.
      • También podríamos contaros una y mil anécdotas de estos momentos pero algunas rozan el límite de las películas de ciencia ficción.
  15. Satisfacción por el trabajo bien hecho

    • Cuando finaliza el enlace nos marchamos a casa con una sonrisa de oreja a oreja porque estamos orgullosos del trabajo que hemos realizado; siendo siempre conscientes de que hemos dado lo mejor de nosotros mismos y que hemos conseguido realizar un gran reportaje de bodas que recordará a los casados por siempre su gran día.

Como veis el proceso para realizar un reportaje de bodas único y especial es complejo, pero el resultado hace que merezca la pena. A mí me encanta fotografiar parejas que van a comenzar una nueva etapa de sus vidas. Creo que pocos momentos hay más especiales y que deban ser captados sí o sí para la posteridad. A veces creo que no se le da el valor adecuado y que, muchas veces, incluso, nos arrepentimos de ello. Pero este es otro tema del que podemos, si os interesa, hablar otro día.

Si tenéis alguna duda sobre los consejos que os he dado solo tenéis que escribirme. Estaré encantado de hablar con vosotros sobre estos y despejar cualquier incógnita que os ronde la mente. Ya sabéis, podéis encontrarme en el estudio ubicado en Torredonjimeno o a través de esta página web.

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2020-05-04T09:53:36+01:00

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